LEÓN GUALLART & THE COMFORT HOME TOUR

FECHA
03 · 09 · 2025
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Introducción

“Una experiencia casi espiritual”

León Guallart es un artista multidisciplinar que combina música, cine y arquitectura para explorar nuevas formas de diálogo entre arte y espacio. Formado entre Barcelona y Los Ángeles, su propuesta musical se caracteriza por una estética ambiental y emocional, donde confluyen el piano como instrumento principal, arreglos orquestales, capas electrónicas y elementos corales. Comfort, es una obra introspectiva compuesta durante un largo invierno en los pirineos aragoneses. Más que un álbum, Comfort es un refugio sonoro que da nombre también a su primer proyecto escénico: el Comfort: Home Tour.

Esta gira tan personal ha llevado a León a actuar en algunas de las casas y espacios arquitectónicos más singulares de Europa, México y Estados Unidos, seleccionados por él mismo no solo por su belleza, sino por el tipo de conversación íntima que podían entablar con su música. Como él mismo explica: “Se creó una narrativa para estos lugares y la premisa era acudir a ellos para celebrarlos a través de estas veladas musicales”.

Desde la iglesia dominica reconvertida en librería de Maastricht hasta la legendaria Fallingwater de Frank Lloyd Wright o el escultórico Espai Corberó en Barcelona, cada concierto ha sido una experiencia pensada para hacer vibrar el espacio a través del sonido. En palabras del propio León: “En lugares como la casa Farnsworth o la casa de la cascada era una experiencia casi espiritual”. Su intención con esta gira ha sido devolver vida a espacios con memoria: “Con estos conciertos se trata de llenar espacios que se habían perdido. Eran casas con vida, que ahora parecen mausoleos o museos”.

Reto

Una gira en solitario que requería sistemas fáciles de montar, fiables y transportables

El Comfort: Home Tour no ha sido una gira convencional. León Guallart ha recorrido Europa, México y Estados Unidos sin equipo técnico, sin manager y sin producción externa. Ha sido él mismo quien ha elegido cada destino, quien ha gestionado la logística, los traslados y el montaje de cada concierto. Esto implicaba no solo planificar una ruta internacional, sino también enfrentarse al día a día de una gira: desplazamientos constantes, horarios ajustados y espacios que cambiaban en cada parada. Así lo explicaba León: “Ha sido muy duro, con un lugar distinto cada día y muchas horas de carretera. Lo más exigente no fueron los conciertos, sino la experiencia de la gira en sí”.

A ese esfuerzo personal se sumaba la necesidad de contar con un sistema de sonido que pudiera acompañarlo en todo momento. Debía ser ligero y fácil de transportar, pero también rápido de montar y fiable en su rendimiento. León no podía permitirse perder tiempo en configuraciones complejas ni depender de equipos auxiliares para hacer sonar su propuesta musical.

Además, el tipo de espacios que eligió —casas históricas, iglesias reconvertidas, villas privadas o iconos de la arquitectura moderna— exigía una solución técnica que fuera versátil y adaptable. Cada lugar planteaba desafíos diferentes en cuanto a acústica, disposición y tamaño, y requería una configuración intuitiva que pudiera ajustarse sobre la marcha. A ello se sumaba un aspecto visual: los sistemas también debían integrarse estéticamente en entornos con un alto valor arquitectónico, sin romper la atmósfera que León buscaba crear en sus conciertos.

Solución

“Los ALTEA son muy discretos, columnas que se pueden integrar en cualquier espacio”

Para afrontar los retos técnicos y logísticos de la gira, León Guallart confió en dos sistemas ALTEA‑DUO‑20A, una solución autoamplificada que encajaba perfectamente con sus necesidades. Su ligereza y diseño compacto le permitían transportarlos sin dificultad: “Caben en un pasajero del coche, digamos”. La facilidad con la que podía llevar el equipo de un lugar a otro se tradujo en tranquilidad para el artista: “A mí me da mucha confianza en cada viaje. No ha habido ningún quebradero de cabeza por cómo iba a sonar o si la acústica iba a estar bien. Yo confiaba en que todos iban a sonar bien y así fue”.

Gracias a su electrónica integrada, el sistema no requería mesas externas ni etapas adicionales, lo que reducía al mínimo la complejidad del montaje: “Todo es superfácil. No hace falta una mesa de sonido ni darle potencia desde otro lado. Era como dos cables uno para el input y otro para la potencia, ya está”. Esta sencillez fue especialmente valiosa en lugares con tiempos de instalación muy limitados, como en Fallingwater, donde apenas tuvo media hora para preparar el concierto: “En la casa de la cascada nos daban solo media hora para montarlo y lo hicimos incluso más rápido. Normalmente necesito como dos o tres horas, pero en este caso se hizo como los Fórmula 1”.

Pero más allá de lo práctico, los ALTEA también respondieron con solvencia en términos acústicos y estéticos. La arquitectura tan variada de los espacios requería una solución que pudiera adaptarse a cada entorno, sin imponerse visualmente. En palabras de León: “Los ALTEA son muy discretos, son columnas que se pueden integrar muy bien dentro de cualquier espacio”.

Conclusión

Reviviendo lugares con memoria a través del sonido DAS Audio

La gira Comfort: Home Tour, concebida y ejecutada íntegramente por León Guallart, representaba un ejercicio de total autonomía artística: él mismo seleccionó todos los destinos, organizó los desplazamientos, transportó el equipo y montó los conciertos sin apoyo técnico permanente externo. En ese contexto, dos sistemas ALTEA‑DUO‑20A, elegidos por su diseño compacto, su facilidad de montaje y su integración estética, resultaron fundamentales para hacer viable una gira de estas características.

El propio León reconocía el impacto que tuvo el sistema en la percepción del público: “Gente que había venido a ediciones anteriores… lo primero que me decían era que el sonido había mejorado y que eso había elevado su experiencia”.

Más allá de los aspectos técnicos, la gira también cumplió un propósito emocional y simbólico: revitalizar espacios que habían quedado en silencio. Como explica el artista: “Es así como lo definiría, como darle un masaje a estos espacios a través del sonido”. Su objetivo era reconectar estos lugares con su esencia original: “En un momento dado de su historia eran casas, eran hogares, había gente que vivía allí, que gritaba, que ponía música, que jugaba, cocinaba o hacía fiestas. Había vida. Ahora se han vuelto, pues, como casi museos… la gente los analiza de forma muy clínica, como con lupa, pero realmente: es una casa”.

Gracias a la portabilidad y versatilidad de los sistemas ALTEA, y al compromiso artístico de León, cada concierto fue una experiencia completa donde la tecnología estuvo al servicio del espacio y la emoción. El resultado ha sido una gira que no solo ha llevado su música a escenarios únicos, sino que ha logrado —como él quería— hacer vibrar de nuevo a lugares que merecían volver a sentir vida.